Edith Martínez
El Universal
Jueves 17 de septiembre de 2009
edith.martinez@eluniversal.com.mx
La tierra tronó. Cuando los vecinos de Ixtlahualtongo, en Magdalena Contreras, escucharon el estruendo y salieron a ver qué sucedía, la casa ya no estaba.
Ocho horas antes, José Francisco Dondiego Mendoza, quien murió sepultado en su domicilio a consecuencia de un deslave por la lluvia, pidió a Protección Civil de la demarcación que tirara el árbol que arrasó su vivienda.
La respuesta fue: “Si no mueven la tierra, no se cae”, pero el agua se encargó de reblandecer el suelo y tirar el árbol después de las 20:00 horas. A casi 200 metros de distancia, María de Jesús Galán iba a cenar con su familia la noche del 15 de septiembre, su hijo de nueve años estaba en la cocina cuando se escuchó “un tronidazo horrible” y el niño salió corriendo.
“Mamá”, me dijo, “se cayó la casa de arriba”, recordó María de Jesús Galán. Salieron a ver y se dieron cuenta que lo que había caído era la vivienda de “Don Panchito”, su vecino. “Todos corrimos para ver lo que había pasado. Unos iban por la calle gritando para que viniera la gente a ayudar”.
La lluvia y la oscuridad de la noche dificultaban la búsqueda. Los rescatistas tardaron más de una hora en llegar. Mientras tanto, los vecinos buscaban el hombre de 45 años, a tres niñas, Diana, de 15 años, Brenda de cinco, y Yolisma, de un año siete meses.
A Diana la sacaron primero, pero al intentar salvar a su sobrina, la niña de casi dos años, “salió muy lastimada, los brazos los tenía deshechos”, describieron testigos.
La joven fue trasladada a Xoco por sus vecinos, pues la ambulancia estaba estacionada con la niña dentro. Después encontraron a la niña de cinco años, pero ya había fallecido.
Entonces llegaron los rescatistas, entre ellos el Ejército, para continuar la búsqueda y hallaron a la bebé. El cuerpo de José Francisco fue encontrado a las 06:50 horas de ayer. El resto de la mañana, los vecinos la usaron para limpiar el lodo.
jueves, 17 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)